El Equipo

Quienes amamos esta construcción compartida

Peter Deno

Fundador

Paula Percivalle

Fundadora y Directora

Benoit Mangin

Gestor

Maricel Villafañe

Bailarina y docente

Belén Elizabeth De Bonis

Bailarina y Dir. Marketing

Nuestros valores

Una nueva sensibilidad es posible

AMABILIDAD

CREATIVIDAD

RECIPROCIDAD

GRATITUD

Un mensaje de Paula Percivalle.

“El talento se desarrolla en la calma, el carácter en la tempestad” – Platón

En Compañía Interna nos dedicamos al rescate de la experiencia espiritual en la creación artística. Nuestro interés es la cualificación interna por medio de las artes, especialmente la Danza, la Expresión Corporal y el arte escénico. Cualificarse internamente para nosotros quiere decir sencillamente, querer ser mejor persona, trabajando para el mejoramiento de la propia vida y la de los demás.

Declaramos un manifiesto poético a forma de inspiración para nuestro oficio:

“Cuando uno estudia la Danza no aprende solamente a perfeccionar un movimiento, sino que aprende a mantener un nivel de atención sobre su propio cuerpo que le permite desarrollar una gran capacidad de concentración…

Cuando uno estudia la Danza no aprende solamente a escuchar la música, sino que aprende a respirar con infinidad de ritmos, abriendo una multiplicidad de registros internos capaces de combinar variadas emociones y sensibilidades…

Cuando uno estudia la Danza no aprende solamente a desplazarse por el espacio, sino que va adquiriendo una capacidad de representación extraordinaria que le permite visualizarse a sí mismo, a sus compañeres y a todos los objetos que configuran un espacio con exactitud…

Cuando uno estudia la Danza no aprende solamente a bailar con otros sino que va pudiendo descubrir un contacto y una comunicación tan profunda que aparece la posibilidad de fundirse, dejando de ser uno para ser una misma energía con otro/s…

Todo esto no se aprende de manera lógica y racional, sino que se desarrolla y se profundiza de manera intuitiva, toda la conciencia es invitada, en cada experiencia, a configurar nuevas relaciones que la expandan y la amplíen de tal forma que el conocimiento se impregna en el cuerpo donde nuevamente se hace sabiduría.

Y finalmente, luego de muchos años, cuando uno sigue estudiando la Danza no aprende solamente a encontrar el equilibrio, sino que luego de investigar y explorar puede redescubrir ésta única condición inexorable para todo ser vivo de éste planeta: La Gravedad. Tal vez sea posible que al descubrirla se le imprima en lo más profundo de su alma, una dirección de “ascenso” y de elevación, que podrá elegir o no, pero que ya lo habrá transformado en su esencia para convertirse en bailarín.

Paula Percivalle
Directora Compañía Interna